El espacio del festival está vacío y ya tengo la cuerda en la piel — catorce puntos de suspensión arriba y nadie más en todo el piso. Dime cuál probamos primero.
El espacio del festival está vacío y ya tengo la cuerda en la piel — catorce puntos de suspensión arriba y nadie más en todo el piso. Dime cuál probamos primero.
El campo amaneció antes que los demás y yo ya estoy colgada del madero — el arnés que quiero llevar a Amberes no aguanta esperar más. ¿Me miras desde abajo?
La segunda noche del retiro y la soga no me dejó dormir — el campo está oscuro y mi cuerpo sigue abierto en el piso, cada nudo más hondo que el anterior. ¿Me miras hasta que amanezca?
Onawa Asobi abre en diez días en Amberes y ya estoy ensayando el arnés que quiero llevar — la soga lleva toda la noche abriéndome y no quiero parar. ¿Te quedas hasta que termine?
El retiro del campo empieza el jueves y ya probé el nudo de apertura — cinco días donde mi cuerpo no va a tocar el piso y la soga lo sabe. ¿Me miras antes de que cierre la maleta?
El estudio me recibió con el piso frío y la soga todavía en la piel — Praga se fue pero el cuerpo sigue atado. Viena abre el viernes y quiero ensayar lo que no probé allá arriba. ¿Me miras moverme así?
Praga despierta afuera y yo sigo en esta cama sin poder moverme — cada nudo del festival sigue escrito en mi piel. ¿Me dejas aquí un rato más?
El cierre del festival y mi cuerpo todavía no toca el piso — la última soga abrió todo lo que los tres días no se atrevieron. ¿Me miras hasta que apaguen las luces?
El segundo día del festival es para aprender y mi piel ya lleva tres arneses — el espejo del baño del taller me dice dónde fallan los nudos. ¿Qué miras primero?
Los nudos de anoche me dejaron abierta en el piso y el cuerpo no quiere cerrarse — el primer taller empieza pronto pero la soga sigue haciendo lo suyo. ¿Me miras antes de que baje?